Dudas al aprender a tocar la guitarra

Mitos y tópicos

Mitos y tópicos sobre aprender a tocar la guitarra

Existen muchos mitos y tópicos sobre aprender a tocar la guitarra que pueden hacer que una persona no se atreva a empezar, o que un guitarrista que ya tiene experiencia no se decida a buscar ayuda para seguir avanzando.

A veces pensamos que no tenemos oído, que somos poco habilidosos, que necesitamos practicar durante horas todos los días o que recibir clases significa perder nuestra personalidad como músicos.

La realidad suele ser muy diferente.

Aprender a tocar la guitarra es un proceso progresivo en el que influyen muchos factores: una buena orientación, práctica regular, paciencia, motivación y, sobre todo, disfrutar del camino.

En Mi Escuela de Guitarra queremos desmontar algunos de estos mitos y explicar qué hay realmente detrás de ellos.


Mitos de quienes empiezan a tocar la guitarra

«No tengo oído para tocar un instrumento»

Es uno de los comentarios que más escuchamos de las personas que quieren aprender guitarra.

Sin embargo, el oído musical se puede desarrollar y entrenar. No es necesario nacer con unas capacidades extraordinarias para aprender a reconocer notas, acordes, ritmos, melodías o afinaciones.

Además, tener buen oído musical no significa necesariamente cantar bien. Son habilidades relacionadas, pero diferentes.

Cuando aprendemos guitarra también estamos desarrollando progresivamente nuestra capacidad para escuchar: distinguir sonidos, reconocer errores, memorizar melodías, identificar ritmos y comprender lo que estamos tocando.

Por eso, si alguna vez has pensado «yo no tengo oído», no dejes que esa idea te impida aprender.

El oído musical se educa.


«No soy habilidoso con las manos»

Otra preocupación muy habitual es pensar que no tenemos suficiente coordinación o habilidad manual para tocar la guitarra.

Pero tocar la guitarra no requiere una habilidad especial con las manos que algunas personas tengan y otras no. La coordinación necesaria se desarrolla mediante la práctica.

Al principio es normal que determinados movimientos parezcan extraños o difíciles. Hay que aprender a coordinar ambas manos, controlar la presión de los dedos, cambiar de posición, mantener el ritmo y producir un sonido limpio.

Todo esto se va adquiriendo progresivamente.

Por supuesto, cada persona tiene unas capacidades y una evolución diferentes. No todos vamos a convertirnos en un guitarrista virtuoso, del mismo modo que no todos vamos a ser Fernando Alonso conduciendo o un gran chef como Arguiñano.

Pero prácticamente cualquier persona puede aprender a tocar la guitarra y mejorar mucho con una buena orientación y una práctica adecuada.


«Para aprender guitarra necesito practicar muchas horas»

Este es probablemente uno de los mitos que más personas utilizan como excusa para no empezar.

Es cierto que los grandes profesionales y los guitarristas que aspiran a un nivel extraordinariamente alto necesitan dedicar muchas horas al instrumento. Pero no necesitas practicar varias horas al día para aprender a tocar la guitarra.

Para una persona que está empezando, es mucho más importante la regularidad que realizar sesiones interminables de práctica de forma esporádica.

Una buena referencia puede ser:

15-30 minutos de práctica, 4 o 5 días por semana, además de una clase semanal.

Con una práctica bien planteada, ese tiempo puede ser suficiente para conseguir una evolución constante.

Además, cuando la práctica está bien organizada, cada minuto cuenta. No se trata simplemente de tocar durante mucho tiempo, sino de saber qué practicar, cómo hacerlo y por qué hacerlo.

Si crees que no tienes tiempo para aprender guitarra, quizá la pregunta sea:

¿Puedes encontrar 15 o 30 minutos algunos días de la semana para algo que realmente te gusta?


Mitos de guitarristas que ya saben tocar

Los mitos no desaparecen cuando aprendemos nuestros primeros acordes. De hecho, muchos guitarristas que llevan años tocando siguen teniendo determinadas ideas que pueden limitar su evolución.


«Recibir clases tiene menos mérito que aprender de forma autodidacta»

Existe una idea bastante extendida según la cual un guitarrista autodidacta tiene más mérito que alguien que ha recibido clases.

Pero aprender con ayuda de un profesor no significa aprender menos.

De hecho, prácticamente todo conocimiento humano se construye a partir de lo que otras personas han aprendido, desarrollado y transmitido anteriormente.

Cuando un guitarrista autodidacta aprende una canción viendo un vídeo, consulta un libro, escucha una grabación para sacar una melodía, utiliza una aplicación o busca información en Internet, también está utilizando conocimientos desarrollados por otras personas.

La diferencia está en cómo se utiliza esa información.

Un profesor puede ayudarte a seleccionar la información adecuada, detectar errores, organizar el estudio, resolver dudas y encontrar caminos que quizá tardarías mucho más tiempo en descubrir por tu cuenta.

En Mi Escuela de Guitarra, el objetivo no es que el alumno dependa del profesor para siempre. Al contrario: queremos que aprenda también a aprender por sí mismo, a analizar, escuchar, investigar y encontrar soluciones.

La autonomía del guitarrista es una parte fundamental del aprendizaje.


«Ir a una escuela de guitarra puede hacer que pierda mi forma personal de tocar»

Esta preocupación es especialmente interesante entre guitarristas que ya tienen una personalidad musical definida.

Aprender técnica, armonía, repertorio o nuevas formas de abordar el instrumento no debería significar perder nuestra identidad como músicos.

Una buena enseñanza no consiste en conseguir que todos los alumnos toquen de la misma manera.

En nuestra escuela entendemos las clases como una forma de aportar herramientas, conocimientos, caminos y diferentes puntos de vista.

Después, cada guitarrista decide qué hacer con ellos.

Nuestro propósito no es imponer una única manera de tocar, sino ayudar al alumno a ampliar sus posibilidades y desarrollar su propia personalidad musical.

Enseñar no debería anular al músico; debería darle más recursos para expresarse.


«Ya sé tocar, así que no necesito un profesor»

También es frecuente que un guitarrista llegue a un punto en el que siente que puede aprenderlo todo por su cuenta.

Y puede ser cierto hasta cierto punto.

Pero incluso los músicos con mucha experiencia pueden beneficiarse de una mirada externa.

Un profesor puede detectar pequeños problemas técnicos que se han convertido en hábitos, ayudar a mejorar la postura, optimizar movimientos, trabajar aspectos rítmicos, profundizar en la armonía o simplemente mostrar nuevas posibilidades que el guitarrista no había considerado.

A veces no necesitamos que alguien nos enseñe a tocar una canción.

Necesitamos que alguien nos ayude a entender por qué la estamos tocando de determinada manera y qué podríamos hacer para tocarla mejor.


«No tengo suficiente dinero para recibir clases de guitarra»

El precio es, naturalmente, un factor que cada persona debe valorar de acuerdo con sus circunstancias.

Pero también puede ser interesante preguntarnos cuánto valor tiene para nosotros aquello que queremos aprender.

Cuando tenemos una afición o un objetivo que realmente nos importa, solemos encontrar la manera de dedicarle tiempo y recursos dentro de nuestras posibilidades.

Además, recibir clases no tiene por qué plantearse como un gasto destinado únicamente a aprender canciones.

Una buena formación puede ayudarte a evitar errores, ahorrar tiempo, comprender mejor el instrumento y avanzar de una manera mucho más organizada.

La cuestión no es simplemente:

«¿Cuánto cuestan las clases de guitarra?»

También podemos preguntarnos:

«¿Cuánto valor tiene para mí aprender a tocar mejor la guitarra?»


Aprender guitarra es posible

Muchos de los obstáculos que encontramos antes de empezar a aprender guitarra están más relacionados con nuestras propias creencias que con nuestras capacidades reales.

No necesitas tener un oído excepcional.

No necesitas una habilidad especial con las manos.

No necesitas practicar durante horas todos los días.

Y tampoco necesitas renunciar a tu personalidad musical para recibir clases.

Lo que sí necesitas es constancia, curiosidad, paciencia y una buena orientación.

En Mi Escuela de Guitarra trabajamos con alumnos de diferentes edades, niveles y estilos, desde personas que empiezan prácticamente desde cero hasta guitarristas que quieren profundizar y mejorar aspectos concretos de su forma de tocar.

Porque aprender guitarra no consiste solamente en aprender acordes o canciones.

Consiste en comprender mejor el instrumento, desarrollar nuestras capacidades y encontrar nuestra propia manera de hacer música.

Si llevas tiempo pensando en aprender guitarra o sientes que has llegado a un punto en el que necesitas orientación para seguir avanzando, quizá el primer paso sea mucho más sencillo de lo que imaginas.

Empieza por coger la guitarra. Lo demás se puede aprender.

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